La transición a la 4.ª Transformación: un periodo de claroscuros

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El periodo de transición que medió entre la abrumadora victoria de Andrés Manuel López Obrador en las urnas el pasado 1° de julio y su toma de posesión como presidente de la República el 1° de diciembre se vio enmarcado por una serie de comunicados, decisiones e iniciativas que han incidido en el entorno económico y en los mercados financieros del país.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, la construcción del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, Tabasco; además de la iniciativa de eliminar las comisiones bancarias por parte de Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el senado, son algunos ejemplos.

A partir de todas estas situaciones, ¿cuáles son las expectativas y sensaciones sobre el sexenio de López Obrador?

Un primer contacto no tan positivo

“Desgraciadamente, las señales del nuevo Gobierno no han sido positivas. La economía se ha desbalanceado de manera innecesaria al grado de perjudicarla en vez de fortalecerla, se han enviado señales poco claras a la comunidad inversionista internacional, el peso se ha depreciado ligeramente, la Bolsa Mexicana de Valores ha sufrido caídas importantes…”, indica Jael Pérez Sánchez, presidente del Colegio de Economistas de Aguascalientes.

“Hay mucha incertidumbre. Ha habido contradicciones entre lo que el presidente señala y lo que pronuncia días después”, señala Roberto Díaz Ruiz, dirigente de CANACAR en Aguascalientes.

El presidente de Coparmex en la entidad sostiene opiniones similares. De acuerdo con Raúl González Alonso, las decisiones que se han tomado “aún sin haber entrado en función dejan un sabor de boca bastante amargo”. Desde la cámara patronal, lamentan que obras de gran impacto económico como el Aeropuerto de Texcoco se determinen con base en consultas que carecen del “mínimo sustento metodológico”. Aunque no están en contra de este tipo de ejercicios, recalca, estos deben realizarse conforme a la Ley Federal de Consulta Popular.

Preocupante, la falta de contrapeso

En las pasadas elecciones, Morena no solo venció de manera abrumadora en la carrera presidencial, sino también obtuvo cinco de las nueve gubernaturas en disputa y consiguió la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado. Por ello, el presidente de los economistas en Aguascalientes advierte: “Aquí estamos ante un riesgo muy grande de que la voluntad y las decisiones del presidente sean las que definan el rumbo de este país. La oposición en las cámaras siempre es válida para crear equilibrios, deben existir contrapesos. Muchas de las personas que están en la Cámara de Diputados no saben ni lo que están haciendo ahí. Ganaron por inercia, pero es gente muy poco preparada”.

“Ambas cámaras están totalmente entregadas a lo que les manifieste el presidente”, apunta González Alonso. Para él, las continuas aclamaciones de los diputados (“¡Es un honor estar con Obrador!”) en plenas sesiones legislativas son manifestaciones que no abonan a la democracia. “No han entendido que se deben a quien los votó, no al presidente de la República”.

“Los contrapesos deben de venir desde los mismos gobiernos de oposición en cada una de las entidades. Independientemente de la figura de “súper coordinador estatal”, se debe de respetar el federalismo, y creo que los gobernadores deben de ser el primer contrapeso a nivel nacional y tomar decisiones de manera autónoma, sin que el presupuesto sirva como moneda de cambio para apoyar o no al presidente”, observa Jael Pérez.

Cabe destacar que, en noviembre, Félix Salgado Macedonio, senador por Morena, conminó a los gobernadores a que “se pongan a trabajar y dejen de estar chillando” por el tema de los súper delegados. Aseveró que “ningún gobernador de la República podrá oponerse al mandato constitucional”, y amenazó: “desde el Senado se puede dictar la desaparición de poderes”.

Mario Espinosa, director regional de Intercam, comenta que uno de los puntos preocupantes durante la transición fue la dinámica de choque que asumió Morena, pues según el especialista, aparentemente siguen sin darse cuenta de que ya no son oposición, sino gobierno, por lo cual deberían priorizar alianzas y consensos por encima de confrontaciones.

“No están entendiendo que ahora lo que ellos dicen no se queda en la plaza pública, en la arenga; sino que los mercados lo toman como señales de los poderes que están en México. Queremos que razonen y mediten las acciones que piensan tomar y sus posibles consecuencias, no ocurrencias que desestabilicen al país. No queremos que haya incendios para que no aparezcan bomberazos”, refiere Raúl González Alonso.

Confianza en Urzúa

Una de las figuras del Gabinete de AMLO que ha generado confianza de manera unánime es Carlos Urzúa, secretario de Hacienda y Crédito Público. “La serenidad que tenga Urzúa y su equipo pueden fungir como contrapesos muy importantes a las malas decisiones que pudiesen venir de arriba. Son economistas muy serios y capaces, pero su principal obstáculo será el propio presidente”, observa Pérez.

Uno de los grandes desafíos de Carlos Urzúa y su equipo es cómo hacer frente a todos los compromisos asumidos por López Obrador sin aumentar o crear nuevos impuestos durante los tres primeros años de gobierno.

“La verdadera forma para allegarse de más impuestos es aumentando la base tributaria del país. Creo que por ese lado estarán trabajando fuertemente Urzúa y sus colaboradores”, expone el economista.

Roberto Díaz Ruiz coincide con la visión: “Es fundamental que el Gobierno federal apueste porque todas las personas que tengan una actividad económica tributen”, en el entendido de que no todas las personas económicamente activas pertenecen a la economía formal y, por lo tanto, no pagan impuestos.

Positivo, conformación del Consejo Asesor Empresarial

En semanas pasadas, AMLO anunció que estaría acompañado por un Consejo Asesor Empresarial, integrado por Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Carlos Hank González, entre otros. Para Roberto Díaz Ruiz, esto es una señal positiva pues significa que el presidente está abierto a escuchar opiniones y sugerencias del sector privado; sin embargo, estima conveniente invitar al consejo a gente “del sector laboral, que ha sido de los más lastimados en las últimas décadas”.

Si bien Díaz Ruiz reconoce que existe preocupación, recalca que el deseo compartido por todos es que a López Obrador le vaya bien, pues eso repercutirá positivamente en toda la sociedad. Y enfatiza que el trabajo debe venir de todas las partes, no únicamente de la Administración federal: “Debemos de hacer el esfuerzo todos. Tenemos que sumarnos a ese proyecto que no es de ningún color ni de ningún partido; el proyecto es México y México nos interesa a todos. Es una obligación moral ayudar a quien va a regir nuestro destino para que las cosas mejoren”, finaliza.

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