Los retos de Aguascalientes en movilidad urbana

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La Ley de Movilidad, vigente en Aguascalientes desde el mes de mayo, establece que el desarrollo y ejecución de las políticas en la materia, así como la distribución del presupuesto, deben priorizar la Jerarquía de Movilidad, la cual es encabezada por los peatones, a quienes siguen los ciclistas, los usuarios del transporte público y medios de transporte ecológicamente sustentables, el transporte de bienes y, finalmente, el transporte particular automotor.

Sin embargo, especialistas en el tema coinciden en que la infraestructura urbana con la cual cuenta hoy en día el estado, particularmente la capital, dista mucho de privilegiar la citada jerarquía e incluso lo consagrado en el Derecho a la Movilidad: el que tiene toda persona y la colectividad a disponer de un sistema de desplazamientos de calidad, accesible, continuo, eficiente, seguro, sustentable, suficiente y tecnológicamente innovador, que garantice su traslado en condiciones de igualdad y equidad, y le permita satisfacer sus necesidades.

Guadalajara, Monterrey, ¿qué queremos para Aguascalientes?

En estricto sentido, la movilidad urbana consiste en los desplazamientos de un punto de origen a un destino que realizan las personas por medio de transporte motorizado o no motorizado, particular o colectivo.

Para el doctor Jaime Sainz Santamaría, director del CIDE Región Centro, Aguascalientes tiene la oportunidad histórica de definir cómo quiere que sea su movilidad urbana, una oportunidad que veinte años atrás hubieran querido tener ciudades como Guadalajara o Monterrey.

Aguascalientes tiene poco más de 1,300,000 habitantes, la mayor parte concentrada en la zona metropolitana (Aguascalientes, Jesús María y San Francisco de los Romo), y si continúa con las mismas líneas de acción que ha llevado a cabo hasta ahora, tendrá un gran flujo de vehículos, de manera que la ciudad enfrentaría los problemas que actualmente buscan resolver Guadalajara y Monterrey.

“Hablar de movilidad urbana no es que nos preocupen únicamente los tiempos de traslado, sino la seguridad y el bienestar subjetivo. Por tanto, la pregunta que debemos contestar a partir de la Ley de Movilidad es: ¿qué queremos en Aguascalientes? Y si queremos que la prioridad sea el automóvil o un transporte multimodal”, expone Jaime Sainz.

Añade que si se compara la cantidad de dinero que se invierte en los pasos a desnivel con lo invertido en ciclovías, se verá inmediatamente cuáles son las prioridades. “Debemos hacer obras que hagan mucho más cómodo, eficiente, rápido y seguro el transporte público o la bicicleta, para que empiecen a ser más usados, pues de lo contrario nos vamos a quedar en el discurso”.

Las áreas de oportunidad: el transporte público

La doctora Loecelia Ruvalcaba Sánchez, catedrática del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial, subraya que una de las principales áreas de oportunidad que ofrece la nueva Ley de Movilidad es la de reformar el transporte público, sobre todo porque muchas personas prefieren comprar un coche o seguir usándolo, debido a la ineficiencia de este servicio.

“Si tú les preguntas si dejarían el coche, te pondrían dos condicionantes: que el transporte público funcionara con horarios establecidos, con una frecuencia suficiente, y que el traslado fuera seguro en términos de llegar a tiempo y que haya un buen manejo de los choferes. Hay personas que estarían dispuestas a utilizar la bicicleta si existiera una cantidad suficiente de ciclovías para desplazarse”, explica Ruvalcaba Sánchez.

Además, el Observatorio Ciudadano de Movilidad, que preside Loecelia, está recomendando que los proyectos de infraestructura sean suficientemente socializados y que los Reglamentos de Movilidad de los municipios del área metropolitana estén armonizados para que haya un mejor resultado en su aplicación, pues en la práctica los límites geográficos no existen como tal.

Aplicación Taxi Seguro: el caso de Mérida

Investigadores del Centro Geo desarrollaron la aplicación Taxi Seguro, la cual está funcionando con éxito en Mérida, Yucatán. Esta opera a partir de la colocación de un dispositivo en el taxi, concretamente en la batería.

Cuando el usuario abre la aplicación, de inmediato puede saber si la unidad está registrada ante la dependencia correspondiente y si el conductor tiene el permiso para conducirla. También incluye un botón de pánico que puede ser usado no solo por el pasajero, sino también por el propio taxista. El dispositivo envía la posición del vehículo cada determinado tiempo y si el usuario lo solicita, puede efectuar el rastreo total del viaje.

El investigador Gerardo Sánchez Siordia aclara que esta plataforma no compite con otras, puesto que su única pretensión es que el pasajero tenga la certeza de que está abordando un taxi seguro. A esta aplicación también se le pueden sumar sensores de partículas contaminantes y hasta videocámaras para transmitir o grabar los recorridos.

Esta tecnología no solamente puede ser empleada en taxis, sino también en camiones urbanos; y puede aplicarse en distintas ciudades, entre ellas Aguascalientes.

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