Música / Delia Derbyshire: la mujer que cambió la música electrónica

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En 2001, el archivista del Taller Radiofónico de la BBC de Inglaterra, Mark Ayers, comenzó a unir las piezas de rompecabezas. Días atrás había muerto la compositora de música electrónica Delia Derbyshire y ahora Mark era el encargado de darle orden a sus archivos personales. Pero no era una tarea fácil: en el ático de Delia se hallaban cientos de cintas magnéticas sin etiquetar, todas guardadas en cajas de cereal como si se tratara de una exposición de arte pop.

Delia atesoraba sonidos provenientes de fuentes diversas, lo mismo grababa el canto de las aves en un parque, el ruido de los automóviles o notas musicales surgidas de los más variados instrumentos; muestras sonoras que luego cortaba en pedazos para crear bucles que mezclaba con el fin de conseguir un sonido único.

En julio de 2008, tras meses de intenso trabajo, Mark, en colaboración con la Universidad de Manchester, Reino Unido, presentó al mundo el archivo musical de Delia Derbyshire. Las grabaciones sorprendieron a más de uno por su vigencia; no podían creer que esas piezas con un sonido tan propio del siglo XXI hubieran sido compuestas tantos años atrás.

Música y matemáticas

Pero Delia Derbyshire no siempre fue valorada. Nacida en 1937, primero estudió Matemáticas y luego continuó su formación en el Girton College, en Cambridge, Inglaterra donde se especializó en Música. Para Delia, la música era matemáticas y siempre usaba su pensamiento racional a la hora de crear. Se describía a sí misma como una persona analítica, que además contaba con la sensibilidad necesaria para componer melodías extensas. Aunque el talento estaba ahí, aún debía encontrar un lugar adecuado para poner en práctica sus ideas.

A los 22 años, la joven pidió trabajo en la disquera Decca Records, donde fue rechazada con el argumento de que ahí no contrataban mujeres; decepcionada, se alejó de la música. Tras ello, la compositora consiguió un trabajo en la Unión Internacional de Telecomunicaciones en la sede de la ONU, en Ginebra, Suiza, donde pasó un año.

De vuelta a Inglaterra, entró a trabajar a la disquera londinense Boosey & Hawkes. También comenzó a hacer prácticas para el puesto de asistente de gerente de estudio en la BBC (British Broadcasting Corporation), la cadena pública de radio y televisión del Reino Unido. La BBC producía muchos programas que requerían música original, para lo que creó el Taller Radiofónico, o Radiophonic Workshop, un departamento de experimentación sonora pionero en la creación de música electrónica. Delia Derbyshire de inmediato pidió su cambio al taller, el cual sería su hogar durante la próxima década.


FOTOS: BBC RADIOPHONIC WORKSHOP / DESMOND BRISCOE

¿Doctor Who?

La mayoría de los programas a los que comisionaban a Derbyshire eran de corte fantástico o de ciencia ficción. Historias plagadas de monstruos, robots y hombres del espacio que se desarrollaban en escenarios como el futuro o pasado lejanos, o en ocasiones dentro de la mente enloquecida de un personaje; por lo que las atmósferas abstractas que proponía Delia venían como anillo al dedo a los productores. Derbyshire era una estudiosa de las teorías de percepción del sonido y le apasionaba la posibilidad de despertar diversos estados de ánimo en la audiencia a través de fuentes electrónicas.

Su principal encargo llegó en 1963, cuando le solicitaron interpretar una composición de Ron Grainer que serviría de entrada para un nuevo show de ciencia ficción titulado Doctor Who, el cual narraba las aventuras de un peculiar viajero del tiempo y el espacio. Delia dejó fluir su creatividad y entregó una pieza musical que capturaba a la perfección el tono fantástico del programa.

Con el tiempo, Doctor Who se convirtió en una de las series más populares del mundo y su tema musical en una de las piezas más reconocibles de la cultura popular inglesa. Pero eso no garantizaba la fama. Aunque su música era escuchada cada semana por millones de personas, Delia era una desconocida para la mayoría del público, ya que su nombre nunca aparecía en los créditos: todas las composiciones aparecían firmadas por el Taller Radiofónico. Los que sí reconocían su trabajo eran varios de sus colegas, quienes aprovechaban cada oportunidad para colaborar con ella. Delia era meticulosa y podía planificar toda la obra en su mente sin olvidar ningún detalle; contaba con una memoria privilegiada y un gran conocimiento de la música medieval, lo que permitía imaginar soluciones fuera de lo común.

En una década en la que aún no existían las computadoras personales ni el software para editar música, Delia debía producir sus sonidos de modo artesanal. Grababa en cintas magnéticas instrumentos o sonidos de la naturaleza que luego mezclaba usando grabadoras que manipulaba ella misma. Jugaba con los agudos y los graves, producía eco y otros efectos hasta lograr una nota única cuyas fuentes fueran indistinguibles.

Era tal su creatividad que podía desarrollar una pieza con puros sonidos producidos por animales o a partir de la repetición, en clave morse, de las siglas de una institución. Algunas de sus creaciones para televisión más celebradas de ese periodo fueron para los programas Inventions for Radio y The Cyprian Queen.


FOTOS: BBC RADIOPHONIC WORKSHOP / DESMOND BRISCOE

Ruido blanco

Su capacidad para crear paisajes y atmósferas sonoras la llevaron a trabajar con compositores como Sir Peter Maxwell Davies, Janni Christou y Roberto Gerhard en su celebrada “The Anger of Achilles”. Aunque no todos apreciaban su música: algunos directivos de la BBC calificaban como “lascivas” sus composiciones, mientras que otros juzgaban su música como “muy sofisticada” para el público común de la radio. Ante la cerrazón de sus jefes, la compositora buscó otros campos donde pudiera dar rienda suelta a su creatividad: incursionó en el cine y teatro, compuso música para performances y fue parte de la organización de los primeros festivales de música electrónica. A la par tenía sus proyectos personales, como White Noise, un grupo que formó con colegas músicos quienes, ante la falta de dinero para contratar un estudio de grabación, se escabullían por las noches con Delia a las instalaciones de la BBC para grabar sus canciones.

La británica abandonó la BBC en 1973; estaba decepcionada con el rumbo que tomaba la música electrónica, la cual se apoyaba casi por completo en los sintetizadores y olvidaba los métodos artesanales que ella y sus colegas habían perfeccionado. Alejada del medio al que había dedicado tres lustros, trabajó por temporadas en una librería, un museo y una galería de arte. Fue hasta mediados de los años 90 cuando volvió a la escena musical.

Delia Derbyshire falleció en 2001 y tuvieron que pasar siete años para que su música fuera valorada en su totalidad. Fue con la publicación de su catálogo por parte de la Universidad de Manchester que la escena musical se dio cuenta de su genio. La prensa la nombró “La heroína ignorada de la música electrónica británica” y las nuevas generaciones no dudaron en disfrutar de su amplio legado. Su estilo abstracto y sus técnicas de grabación influyeron en el trabajo de grupos como Pink Floyd y, décadas más tarde, en The Chemical Brothers, Aphex Twin u Orbital, nombres influyentes en la escena electrónica. Además, el tema de Doctor Who, la serie más longeva en la historia de la televisión, aún cautiva a las audiencias alrededor del mundo. Tal parece que las atmósferas sonoras abstractas de Delia Derbyshire han sido capaces de desafiar el tiempo y el espacio, justo como el personaje a quien compuso el famoso tema musical.

El tema de Doctor Who de la mano de Delia Derbyshire

Una productora de la BBC pidió a Ron Grainer que compusiera el tema de entrada de Doctor Who. La partitura fue entregada a Delia, quien la convirtió en algo nunca antes escuchado; pero no fue fácil: el poco presupuesto del Taller Radiofónico obligaba a crear todos los sonidos “a mano”. La solución fue grabar tres capas sonoras, para lo que fue necesario tocar tres grabadoras al mismo tiempo y luego grabarlas en una cuarta.

Las pulsadas en una cuerda de guitarra, un órgano, ruido blanco y sonidos de la calle dieron como producto al mezclarse una pieza que no deja rastros de sus fuentes originales, pero mantiene un sonido orgánico bien conjuntado.Tras escuchar el resultado final, el compositor Ron Grainer, sorprendido, le preguntó a Delia: “¿En serio compuse esto?”, a lo que ella, tras dudar, respondió: “La mayor parte”.

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Me gustó mucho el artículo sobre todo porque cuenta la historia de una mujer que aportó mucho a la música, pero que fue olvidada por la historia. Por favor sigan publicando artículos como estos.

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